Un beso es un capricho dócil de los labios.
Un remolino de fervor callado…
Un torrente de palabras embrujadas,
encerradas en la jaula del hechizo,
imposibles de pronunciar,
encubiertas en las notas de una canción de amor.
Complejas. Rancias. Sufridas.
Llenas de dos puntos y aparte.
Huellas sólidas de una noche de pasión,
o quizá un llanto al atardecer,
y un “Te amo como nunca…”.
O será un “¡Adiós!” callado, sin acento,
U otro “Déjame y vete.” susurrado de espaldas.
Un beso es un capricho dócil de los labios,
Un remolino de fervor callado…