Encierro tristezas en cajas de cartón,
y las guardo en el lugar más oscuro de mi alma,
no puedo echarlas a la basura, no puedo,
me hacen falta para aprender a veces,
pero solo pensando en ellas me estremece tanto,
que me asfixia, y al vaciarme me culmina,
me arrastra como una bolsa de papel al viento,
arrojada por el remolino encerrado en mi mente.