Trataba de ser fuerte,
pero no podía contener sus lágrimas.
Era uno de esos días en los que
cada minuto, cada palabra, cada gesto
te ahoga, te hunde lenta y dolorosamente
en sus calamidades, en sus cavernas sin luz,
te quita las fuerzas, la esperanza,
el sueño, hasta la razón te quita,
y te quedas sordo y mudo
observando al mundo allá fuera
a cámara lenta,
como si estuvieras parte de un sueño
que no es tuyo, y no lo quieres,
nunca lo quisiste,
y nunca se termina.
Nunca.
Miró a su alrededor. Estaba sola.
...
- No soy fuerte. No lo soy - oyó el eco de su voz
resonando en el cuarto vacío...
...
...
Pobre niña, lloró mucho ese día...