Me levanté impaciente por saber de ti,
sabía que estabas allí, que me esperabas
y quería saber de cada suspiro,
cada sonrisa, cada gesto, cada palabra
que tenías guardados para mí.
Quería tenerlos todos aquí,
en el cajón más secreto de mi alma
para poder llenarla contigo,
para sentirla viva y resucitada,
solo así era posible.
Para poder otra vez gritarle ahí
al mundo…
“¡Yo también quiero vivir!”
Quise decirte tantas cosas,
y tantas otras más,
pero solo logré suspirar “Felices Fiestas”,
“y tú sabías que quería decir “te quiero” ***…
Era uno de esos días cuando el amor brotaba por sus venas, por su piel, por su alma, por su corazón… se leía en cada gesto, cada paso que daba… más que en cualquier otro día del año. Pobre niña no lograba quitárselo de ahí por más que trataba…
............
*** Cita del poema “Espero curarme de ti” de Jaume Sabines.