Tus palabras son el hierro
que golpea mi esperanza,
la golpean con tanta fuerza,
con tanto anhelo,
como si la clavaran en un andén
olvidado por el mundo,
pegada allí en los rieles esperando
por si acaso alguien la encontrara
y la salvara antes de que
algún tren de cuarta habría pasado
por sobre su cuerpo hambriento…