Eres un golpe de miedo,
un sopetón de debilidad,
un remolino de entrañas enfermas,
te ahogas tanto en tu propio fuego
y eres pobre, muy pobre, mi "niño",
(Así te llamaba... Te acuerdas...)
nunca "verás" lo que ya no estará.
(Para regalarse entero, para perderse en ti, para morir amándote y renacer en este amor...)
Anda, vete.
Que ya es tarde.
Que ya es tarde.
No, no mires atrás.
Nunca "verás" lo que ya no estará.