Cada día pienso en ti sin poder vivir en paz,
no logro consolar esa triste y vieja soledad.
Miro a la foto, la de ella, una y otra vez,
y una lágrima se escapa y me pongo a llorar,
sofocada por mi propia insensatez.
Sueño contigo cuando cierro los ojos en llanto,
no puedo calmar ese salubre, amargo dolor.
Tiro a la foto, la recojo y la vuelvo a abrir,
y susurrándote entre lágrimas me duermo…
“espero que a su lado estés feliz”.